La realidad
Al cabo de 54 años (que son los que tengo) he descubierto que cuando no me gusta la realidad, la niego. Es como esa tontería que dicen en las películas americanas: esto no puede estar pasando.
Más vale tarde que nunca.
Al cabo de 54 años (que son los que tengo) he descubierto que cuando no me gusta la realidad, la niego. Es como esa tontería que dicen en las películas americanas: esto no puede estar pasando.
Parece ser lo que comemos casi siempre tiene más calorías de las que gastamos. O sea que la obesidad es un peligro que corremos todos. Cada vez sorprenden menos los gordos norteamericanos, porque aquí cada vez nos parecemos más a ellos. La industria alimenticia no es que necesite vender sus productos; necesita que nos los comamos; a sus accionistas, que están deseando ganar dinero, como todos los accionistas, les gusta que haya muchos obesos.
En Mayo del año pasado, en una cena de antiguos alumnos del Liceo Francés de Madrid, estuve hablando un rato con Monsieur le Proviseur. Me dijo que la situación en Francia estaba fatal. A mí me pareció que no es para tanto, y así se lo dije, pero claro, yo soy un simple funcionario español, y además bastante torpe; mi opinión, para él, no vale.
Al PP le viene mal que parece que se acabe la ETA cuando mandan los otros, los del PSOE.