15 de diciembre de 2006

Proust, Los Vengadores y Buñuel

Yo en la oficina a veces leo a Proust por Internet (aquí: gallica.bnf.fr).
Fijaos qué párrafo :
"Jamais je n’avais caressé l’Albertine encaoutchoutée des jours de pluie, je voulais lui demander d’ôter cette armure, ce serait connaître avec elle l’amour des camps, la fraternité du voyage. Mais ce n’était plus possible, elle était morte. Jamais non plus, par peur de la dépraver, je n’avais fait semblant de comprendre, les jours où elle semblait m’offrir des plaisirs que sans cela elle n’eût peut-être pas demandés à d’autres et qui excitaient en moi un désir furieux."
Ahora sí que Monsieur Le Philtre (o sea, el funcionario de la Intervención General de la Administración del Estado que se encarga del Filtro) va a opinar que mi humilde blog tiene contenido sexual. Máxime cuando Proust era francés (el francés es un pecado gravísimo) y encima homosexual. Seguro que prohibe incluso la página gallica.bnf.fr. Los libros no va a poder.
Lo de Albertine encaoutchoutée me recuerda aquella serie inglesa de los años 60, Los Vengadores, y los trajes apretados de cuero de la Señora Peel. La película de cine era muy mala, pero en las fotos de promoción aparecía una Uma Thurman con un traje parecido. Y a la última película de Buñuel (Ese oscuro objeto del deseo); hay una escena muy graciosa: Fernando Rey se dispone a pasar la noche con Carole Bouquet, y ella aparece con una faja completamente imposible e inviolable, un cinturón de castidad moderno-español-franquista. Ôter cette armure, dice Proust.