Este señor, que manda en Israel, está gordísimo, y se supone que tendrá la tensión alta, diabetes, y las arterias hechas una pena. Ha tenido una hemorragia cerebral gordísima.
Se supone que le gusta mandar, y que piensa que él hace las cosas mejor que nadie en Israel. Lo que no parece tan seguro es si cuida su salud, para estar al pie del cañón la mayor cantidad de tiempo posible.
Es como aquello que decían los curas: "el cuerpo es un templo del Espíritu Santo". Quería decir que no se podía uno hacer pajas; pero yo creo que además hay que incluir lo otro; que al cuerpo hay que cuidarlo; y cuanta más responsabilidad se tenga, más.
Otro día hablaremos de lo que están haciendo los médicos con ese señor. Salto a la fama, dirá el neurocirujano; le he abierto la cabeza a Ariel Sharon varias veces. Cuando yo era médico, a veces se empleaba la expresión "cirugía experimental"; otras veces se decía "total, se va a morir igual, así aprendo yo a operar".